María, Madre de la Iglesia y Estrella de la Evangelización, acompaña el caminar de nuestra
parroquia desde sus orígenes. Su advocación misionera nos recuerda que la fe no se guarda:
se anuncia, se comparte y se lleva a todos los pueblos.
Como comunidad mariana y misionera, encontramos en Ella el modelo del discípulo que escucha
la Palabra, la guarda en el corazón y se pone en camino al servicio de los demás. A su lado,
las doce comunidades de la parroquia caminan unidas en la fe.
Las doce estrellas que coronan nuestro escudo evocan a un tiempo la corona de la Virgen del
Apocalipsis, a los doce Apóstoles enviados a evangelizar y a las doce comunidades que forman
esta familia parroquial.